Relato de una tormenta épica en el mar de montjuïc, un mar experto en ponerse loco en cinco minutos y luego al cabo de unas horas hacer ver que aquí no ha pasado nada. El peñón de montjuïc desde siempre ha sido una montaña que atrae a las tormentas, y las borrascas. Es una especie de paso de magallanes en pequeñito. Y es por eso que en caso de tormenta, cuanto mas lejos mejor.


Ochenta Litros de agua en una hora.Inundación total, vientos arrancando palmeras y el puerto cerrado a las naves. No se puede entrar.

El 5 de octubre de 1979, llego un frente que arrasó Barcelona. Pasó una cosa que yo nunca había visto, habían cerrado la bocana, la única que había en aquella época, pues ahora hay dos. Y no se podía entrar. La señal náutica lo indicaba claramente, se levantó un vendaval que duró unas horas que amenazaba con romper las amarras de todos los buques del puerto de manera que dieron orden de desalojo. Todos los buques de carga o pasajeros debían hacerse a la mar, no había sitio seguro para ellos en el puerto de Barcelona. 80 litros en una hora, árboles arrancados, barcelona sin luz. Accidentes en autopistas, camiones que salieron volando tras cruzarse en la carretera, choques multitudinarios y una tromba de agua bíblica. Jz estaba casi entrando con su barquita a vela, con el motor fueraborda, por la bocana cuando se encontró que todos los buques se habían puesto de acuerdo en salir a la vez abandonando la dársena sin demora alguna. Durante aquellas horas de espanto solo se podía hacer una cosa, capear la tormenta o correr el temporal, siempre viendo de no acabar con las reservas de carburante... Con el foque flameando y la escota de la mayor en la mano, pasaban las horas haciendo bordos, siempre con el espigón a la vista en la lejanía. Cuando subía la racha había riesgo de zozobrar. El temporal se sumó a la corriente y el viento. La corriente y las olas rompían y pasaban por encima del casco sin ningún tipo de problema. La cabina estaba cerrada y las escotillas también. Había agua chorreando por todas partes. Cuando la racha subía el barco escoraba notablemente y había que amollar totalmente la escota de la mallor siempre intentando aproarse al viento. Aquello era peor que lo de pearl harbour. El barómetro bajaba y bajaba. Un caos total y una cavalgata continua de buques abandonando el puerto viejo de la ciudad condal, sin remolcador, ni práctico ni nada de nada, a pelo. Todos los buques tenían orden de zarpar, pues en caso de peligro los buques de carga o los de pasajeros no están seguros en un puerto que se puede convertir en un horno gigante en caso de una explosión de carburante que sin lugar a dudas podría provocar una explosión en cadena. No os podéis imaginar el problema que supone tener un canguro sumergido en medio del puerto. Estorbaría al tráfico y por tanto estorbaría en el canal. Obvio!

foto: barco holandés con bici y todo, uno de esos de canales con mastil y orzas abatibles para pasar por debajo de los puentes de los canales. Todo, todo, de madera.



En la época moderna un padre desesperado se sube al cable y se queda colgado reibindicando el pan de sus hijos. El hombre desesperado no se baja hasta que no le den una solución. Para hacer sus nesesidades el hombre asoma el culete por el pantalón a lo que el público catalán contesta "oléee",al ver bajar la mierda sin apartarse. Dice el saber popular que el viejo repitió la situación una vez mas consiguiendo "un empleo mas estable". El padre Jacinto le dice "no seas burro que te vas a caer". Pero el tío está muy desesperado. Se ve que había trabajado en un circo o algo así, como mi amiga (aquí veis como el catalán consigue rentabilizar el numerito obteniendo un aumento de sueldo a base de enseñar el culete de cara al mar, para que no digan después que somos poco creativos). Queremos que nos devuelvan a nuestros abuelos!! (léase en argentino).

Las cosas eran divertidas en una época de padres alocados, y aficionados a las fiestas y el deporte. Gente muy intrepida, sin duda. y con mucho coraje. No hay que tenerle miedo al mar, solo respeto. En la foto estoy poniendo una de mis caras para hacer reir a mi hermana.





